La mítica imagen de miles de ovejas en octubre discurriendo por el centro de Madrid esconde una actividad milenaria. Más allá de este evento lúdico y cultural, la trashumancia ha sido durante siglos la forma en que los pastores y ganaderos han buscado el mejor lugar para su ganado según avanzaban las estaciones del año. Ahora, la Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial a este vestigio de la Mesta. Además, la región madrileña es la comunidad autónoma con mayor densidad de vías pecuarias, que ocupan el 1,6% de su territorio. De las 179 localidades que la conforman, tan solo nueve carecen de vías pecuarias que atraviesen su término municipal.

Las mencionadas vías pecuarias son las vías de comunicación formadas a lo largo de los años por la trashumancia. En el caso concreto de Madrid, destacan cuatro grandes cañadas reales: la Cañada Real Segoviana, la Cañada Real Galiana; la Cañada Real Soriana oriental y la Cañada Real Leonesa Oriental. Pero también hay cordeles, veredas y coladas de gran tránsito ganadero. Su presencia ha facilitado los intercambios económicos y culturales entre diferentes zonas, reflejado en costumbres, conocimientos, saberes, lenguaje, fiestas y creencias, tal y como expone el Gobierno regional en el expediente de declaración BIC de la trashumancia.
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