Aun con temor al desenlace, Paco del Pozo recuerda aquel 26 de octubre de 2021 como uno de los días más emocionantes de su vida. Su compañero de militancia, Ernesto Baeza, también se muestra orgulloso de la hazaña: consiguieron frenar en el puerto de Sagunto durante 12 horas un buque de gas extraído por fracking y procedente de Estados Unidos. Ambos ecologistas y otras nueve personas, todas ellas integrantes de Greenpeace, han terminado acusadas de un delito de desórdenes públicos agravados. La Fiscalía pide para cada uno de ellos cinco años de prisión, 55 años de cárcel en conjunto. La organización en defensa del medio ambiente tilda el juicio, que tendrá lugar el próximo 23 de septiembre en València, como la causa judicial en la que se han registrado penas más altas de encarcelamiento para activistas climáticos de toda Europa.

La acción tuvo lugar hace cinco años, cuando activistas de Greenpeace a bordo de su buque Esperanza accedieron al puerto de la planta regasificadora de Enagás en Sagunto para impedir la entrada del buque Merchant, cargado con 183.000 metros cúbicos de gas. La acción directa no violenta, como las que suele realizar la organización, formaba parte de su campaña para exigir a las empresas energéticas un plan de abandono progresivo del gas fósil, también conocido con el eufemismo de gas «natural».
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