Su cúpula de 18 metros de diámetro lo ha convertido en un enclave archiconocido en Madrid. Situado en el parque cuyo nombre homenajea al impulsor de este Museo Municipal, Enrique Tierno Galván, el Planetario de la capital alcanza las cuatro décadas de vida y más de 7 millones de visitantes a lo largo de estos años. Raro es el colegio de la Comunidad de Madrid que no ha pasado por alguna de sus salas para adentrarse en el maravilloso e infinito mundo del espacio a través de sus exposiciones, talleres y conferencias. Sin embargo, una actividad sobresale entre las demás: las películas que todos los días proyectan en su cúpula gracias tanto a la producción propia de las mismas como a su adquisición a otros planetarios.

Telmo Fernández, director del Planetario de Madrid, recuerda que la idea de construir un espacio así fue del viejo profesor Tierno Galván. “Él había viajado a la parte de la Alemania oriental en la que se fabricaban. Surgieron varios proyectos y el que salió adelante es este, que dotó de infraestructura cultural a la zona sur de la ciudad”, relata. Inaugurado el 29 de septiembre de 1986, la construcción fue obra del arquitecto Salvador Pérez Arroyo. Desde entonces, su objetivo siempre ha sido el mismo: divulgar cualquier aspecto relacionado con la astronomía, tanto entre escolares como al público en general.
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