Una acción tan simple como encender una mecha y tirar un petardo puede tener consecuencias nefastas para las personas que sufren el trastorno del espectro autista (TEA) y los animales. La llegada de la Navidad y junto a ella el uso indiscriminado de pirotecnia, en ocasiones prohibido por ordenanzas municipales que apenas se respetan, supone un gran foco de estrés para estas personas con hipersensibilidad auditiva y los animales, tanto domésticos como en libertad, que pueden llegar a morir por patologías provocadas por un gran estruendo inesperado.

Paula Izquierdo, neuropsicóloga de la Federación Autismo Madrid, explica que las personas con TEA sufren mucho más que aquellas neurotípicas porque los ruidos explosivos activan un sistema de alarma en su organismo, una respuesta en defensa al estrés que les provocan. “Igual que los demás nos podemos asustar momentáneamente por un petardo, en las personas con TEA esa activación la sufren de forma más intensa y durante más tiempo”, añade.
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