No se podía confiar en nadie, pero en alguien tenías que confiar. Los servicios de inteligencia españoles durante la Guerra Civil se afanaron en contrarrestar al oponente a través de la infiltración, los dobles agentes y, en algunos casos, la fuerza que proporciona el saberse partícipe de una lucha crucial por tus ideales. Republicanos y sublevados compitieron en el campo del espionaje como nunca antes. El riesgo era extremo. Algunos de ellos encontraron la muerte como respuesta a sus indagaciones destinadas a apoyar al enemigo.

El experto en Historia Contemporánea Jesús María Pascual Pérez ha escrito El espionaje en la Guerra Civil. La información como arma (Catarata, 2025). Se trata de la adaptación de su tesis doctoral en la que de manera minuciosa detalla cada uno de los organismos que vertebraron esta lucha subterfugia, clandestina, cloaquera. Según introduce, en España apenas había un servicio de espionaje hasta la llegada de la Segunda República, ya que en la Primera Guerra Mundial el país se había mantenido neutral.
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