Servicios de mesa, esculturas, floreros y jarrones de porcelana tierna realizados en la Real Fábrica del Buen Retiro poblaron las mesas y estancias de la corte española durante décadas. La factoría estuvo en pie desde 1760 hasta 1808. En ella se experimentó con minerales llegados desde Vicálvaro, Vallecas, Colmenar Viejo y Galapagar. La Fábrica de la China, tal y como se la conocía popularmente, resurge estos días con una exposición en el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán llamada Porcelanas para los reyes de España. La producción de la Real Fábrica del Buen Retiro. Las piezas procedentes del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y del Museo de Historia de Madrid dan buena cuenta del milimétrico y fino trabajo que artesanos y técnicos realizaron en la capital española por mandato de Carlos III.

La conservadora jefa del departamento de Edad Moderna del MAN, María Ángeles Granados Ortega, ha comisariado la muestra: “En Europa se intentaba imitar la porcelana china y japonesa, la porcelana dura. Se pretendía encontrar el arcano secreto de esa porcelana que era muy blanca, a veces translúcida, con decoraciones muy bellas, muy resistente y sonora”, describe la experta.
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