Cuando uno pasea por la calle Juan de Vera, en el madrileño barrio de Arganzuela, pocas cosas son las que le ayudan a conocer lo que sucedió, y todavía ocurre, tras esos muros. El actual centro de inserción social (CIS) Victoria Kent, antigua cárcel de Yeserías, alberga en su arquitectura neomudéjar casi un siglo de historia entre sus pabellones y antiguas celdas. De infraestructura algo deteriorada, a día de hoy los internos gozan de un régimen de semilibertad que les permite estar fuera del centro hasta 16 horas al día. A pesar de ser de los pocos enclaves utilizados por el franquismo para recluir a los y las disidentes que sigue en pie en la capital, desde el Gobierno central todavía no lo han declarado Lugar de Memoria Democrática.

Llamada así por ubicarse en una zona industrial en la que se trabajaba el yeso, la construcción erigida por el Ayuntamiento de Madrid en torno a 1928 tenía como destino ser un asilo de mendigos. De ella sobresalen seis pabellones en forma de ‘H’ con largos brazos dispuestos en parejas y paralelos a la calle Juana Doña que son de doble altura, con cubiertas inclinadas de teja curva. Entre los pabellones quedan espacios libres en forma de calle que se denominaban “patios”. En la segunda planta, los pabellones se conectan a través de un eje longitudinal, en forma de puente, sobre estos patios. Existe también un último pabellón, con un solo brazo, más corto que los anteriores.
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