Un sector precarizado y externalizado por parte de la Comunidad de Madrid está ahora luchando contra “el mayor incendio de la historia” de la región, que arrasa el suroeste del territorio, según dijo este viernes la presidenta Isabel Díaz Ayuso. De nada sirvió la huelga indefinida que duró todo un invierno en el que no se han realizado la mitad de las labores de prevención de incendios, esos mismos que ahora asolan parte de la región y obligan a delegar las competencias en el Gobierno central. Ya en abril, justo antes de que llegara el calor, advirtieron de que los trabajos de prevención, que incluyen el cuidado de los montes y vegetación estaban al 50% de lo habitual.

Los bomberos forestales mantuvieron el pulso con la Administración madrileña y TRAGSA, su empresa empleadora, mientras el combustible vegetal crecía y crecía. “No es que llevemos meses, es que llevamos años avisando de que algo así podía pasar”, exclama Jesús Molina, presidente del comité de empresa de Bomberos Forestales de la Comunidad de Madrid y delegado del sindicato Firet.
A día de hoy, los sindicatos han paralizado la huelga, que no desconvocado, debido al estado avanzado de las negociaciones, en las que se ha alcanzado un preacuerdo que eleva la cuantía de sus salarios, que en la actualidad se sitúa en los 1.300 euros. “Los gestores tienen que entender que el cambio climático repercute en los montes y en la seguridad de la población. Esto no es lo mismo a lo que nos enfrentábamos hace unos años”, adelanta el bombero forestal Julio Chana.
Seguir leyendo AQUÍ
Comparte si te ha gustado: