Nadie elige donde nace. Nadie elige quiénes son sus padres, ni tampoco los hermanos de sus padres, ni mucho menos qué hicieron antes de que tú nacieras. Eso es algo que sabe bien Verónica Estay, hija de Jaime Estay y Isabel Stange, sobrina de Miguel Estay. Conocido como El Fanta, el tío de Verito participó en uno de los crímenes más desgarradores de la dictadura de Pinochet en Chile. Fue condenado a cadena perpetua, acusado de crímenes de lesa humanidad por el caso Degollados. Para entonces, hacía años que este antiguo comunista entrenado en funciones de contrainteligencia con la KGB en Moscú se había pasado al bando contrario. Ya había delatado a su propio hermano y a la mujer de este, que terminaron exiliados en México, donde nació Verito.

En No mires la dramaturgia bebe del documental teatral y repasa una realidad a la que Verónica decidió mirar de frente, aunque eso supusiera romper la relación con sus progenitores. Hasta el 1 de noviembre, el Teatro de La Abadía, en Madrid, acoge esta coproducción del Teatre de l’Aurora y Cultura i Conflicte dirigida por Joan Arqué. Todo nació con su anterior producción, Hay alguien en el bosque. «Para ese montaje entrevistamos a Duško Tadic, el primer condenado por crímenes de lesa humanidad desde los juicios de Núremberg. Fue a la cárcel por los horrores que cometió durante la guerra de los Balcanes. Quedamos en Belgrado para entrevistarle [salió de prisión en 2008] y, de alguna manera extraña, consiguió que empatizáramos con él», introduce el director a La Marea.
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