Los miles de jóvenes que transitan por Ciudad Universitaria de lunes a viernes quizá no lo sepan, pero están ahí por Alfonso XIII. Madrid necesitaba un barrio académico moderno, a la altura de las demás capitales de Europa, donde formar a las generaciones llamadas a labrar un mejor futuro para la sociedad. Por sus facultades han pasado docentes cuyos nombres han quedado esculpidos en los libros de historia y sus aulas han visto desfilar las mentes más brillantes del momento cuando estaban en plena formación. Las 350 hectáreas que cedió el monarca para hacer realidad el proyecto cumplirán el próximo 2027 su primer siglo de historia. Para celebrar la efeméride, el Ayuntamiento y las tres universidades que en la actualidad comparten el campus pretenden remodelar el espacio para incrustarlo en el día a día de la ciudad a través de un concurso de ideas.

El vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), Pablo Olalquiaga, recuerda a Florestán Aguilar como uno de los grandes artífices de la iniciativa. Íntimo amigo, dentista y asesor del rey que cuatro años más tarde sería derrocado por el advenimiento de la Segunda República, se convirtió en el instigador de esta aventura universitaria que bebió de influencias anglosajonas.
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