Muchos habrán pasado por delante de sus puertas, pero pocos sabrán que ahí se inició la defensa de Madrid en mayo de 1808 frente a la invasión francesa. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Maravillas y los Santos Justo y Pastor, de estilo barroco y situada en la actual plaza del Dos de Mayo, atesora tras de sí una épica historia de resistencia al paso del tiempo, pero, sobre todo, al vandalismo que asola su fachada de forma continuada.

Fechada en 1628, la construcción de la ahora parroquia se produjo por manos de los arquitectos Juan Gómez de Mora, Antonio de Herrera y Alonso Carbonel. En 1770, Miguel Fernández firmó su reforma neoclásica junto a Francisco Gutiérrez, uno de los artífices de la fuente de Cibeles o la Puerta de Alcalá. Se trata de la iglesia de un antiguo convento fundado por Carmelitas Calzadas, que parece que ya existía como beaterio en 1616 y que fue derribado tras la revolución de 1868 para reordenar la zona de la plaza del Dos de Mayo, tal y como explican desde la Fundación del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
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