La unión hace la fuerza, pero también abarata costes. Desde hace décadas y con esa perspectiva, miles de trabajadores y trabajadoras del campo se organizan en cooperativas para sacar el mayor rendimiento a sus cultivos y animales. Con una gran raigambre a nivel histórico en España, este tipo de empresas permite a sus personas socias decidir los designios que guiarán los próximos pasos a tomar. Más allá de las habituales cooperativas agrarias, nuevos proyectos ponen el foco en el cuidado del entorno y en el cambio del modelo agroalimentario del país, favoreciendo los productos de calidad.

Es el caso de Ana Corredoira, directora desde 2014 de la Granxa A Cernada, una granja de producción lechera que fundaron sus padres a finales de los años 80 e integrada en la cooperativa Sen Mais – As Vacas da Ulloa, en Lugo. “Nuestra producción primaria está ligada a la tierra, es decir, una producción que realiza un aprovechamiento de los recursos pero tratando de hacerlo de una forma respetuosa y sostenible”, introduce esta ganadera de profesión y bióloga de formación.
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