Diciembre de 1800. Luciano Bonaparte no sabía muy bien qué se encontraría al llegar a Madrid como embajador francés. Aquí le esperaban, casi sin saberlo, personajes de la talla de Godoy, Goya y el marqués de Santa Cruz. También la mujer de este último, con quien un año después volvería a Francia. Ahora, la historiadora María José Rubio publica La marquesa y Bonaparte (Planeta, 2026), donde en más de 550 páginas ha plasmado un inmenso trabajo de documentación y narrativa que le ha llevado más de una década concluir.

La novela, más allá de su trasfondo histórico, transita por los vericuetos del poder, muchas veces sinuosos, pero también por el arte y el amor, aspectos ambos que, llegado el momento, pueden ser de los pegamentos más fieles para no separarse de una persona.
Luciano es quizá el menos conocido de todos los hermanos de Napoleón Bonaparte, también el más díscolo, político y crítico con él desde jóvenes. Y el más desconocido en España a pesar de ser el primero en pisarla, apunta Rubio, también miembro de la Real Academia de Ciencias Históricas y Bellas Artes de Toledo. Según precisa, con Luciano se puede llegar a atisbar lo que llegaría a la capital española apenas unos siete años más tarde, en mayo de 1808.
Seguir leyendo AQUÍ
Comparte si te ha gustado: