La mayor parte de los incendios forestales se pueden dividir entre los que son desatados por negligencias o aquellos provocados de forma intencionada. Hoy, ambos son más proponsos a progagarse a causa de las condiciones provocadas por el cambio climático.

En el primer grupo se engloban los causados involuntariamente por la actividad humana y posibles descuidos, imprudencias o situaciones fortuitas. Por otro lado, se consideran intencionados aquellos fuegos provocados deliberadamente con el objetivo de generar un incendio forestal. Es en este segundo apartado en el que los factores psicológicos pueden jugar un papel determinante. Sin embargo, provocar intencionalmente un incendio no significa necesariamente padecer un trastorno mental ni, en concreto, piromanía.
¿Cómo tratar a aquellas personas que sienten atracción y fascinación por el fuego? Si llegan a delinquir, ¿qué tipo de reinserción se encuentran en prisión? Los especialistas en psicología y el ámbito judicial coinciden en apuntar que es un asunto «muy complejo» de abordar.
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