“Es la última vez que lo pedimos por favor”. Cansado de ineficaces y tibios movimientos legislativos, el movimiento por la vivienda llama así a una movilización que se celebrará en varias ciudades españolas este 13 de octubre. Miles de personas saldrán a la calle para reivindicar, por enésima vez, una regulación del precio de los alquileres en contraposición a los intereses de fondos de inversión y caseros que han encontrado en la vivienda el gran negocio mediante el que “seguir sangrando a la clase trabajadora”, relatan los colectivos.

Con el objetivo de empoderar a la masa inquilina del país, los sindicatos trabajan desde la base y con independencia del poder político para llegar a conseguir una fructífera huelga de inquilinos que ponga en jaque al sistema. Con un solo objetivo: volver a situar la vivienda como un derecho básico y no como un bien de mercado. Una meta que está acompañada de una historiografía de batallas contra el poder económico que se remonta a las primeras décadas del siglo XX y avala la lucha actual.
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