La revista que más ha influido a nivel internacional y que en mayor grado ha marcado la crítica cinematográfica cumple tres cuartos de siglo. Ese podría ser el titular alternativo en el que concuerdan los expertos, quienes evocan a Cahiers du Cinema como la publicación de la que emergió una nueva forma de entender la imagen en su conjunto. Por sus páginas se pasearon las plumas más laureadas del momento, que evocaron las bases de la crítica al cine de autor y crearon una sinergia sin igual con los directores más aclamados de la Nouvelle Vague. Numerosísimos países, también España, han intentado replicar sin éxito este fenómeno.
Para Vicente Monroy, programador en Cineteca Madrid, Cahiers du Cinema es “la publicación más importante de la historia del cine”. A pesar de que no es un fenómeno que se pueda abarcar de manera unidireccional, para este estudioso del séptimo arte sí existen ciertas características que componen a la revista desde su fundación. Estamos en 1951. Francia bulle culturalmente tras la liberación de los nazis y hay un debate muy enconado entre cierta tendencia analítica que se posiciona a favor del cine del bloque comunista, que lo entiende de una forma ideológica, frente a otra perspectiva que abandera André Bazin, quien defiende que las películas son obras de arte que no tienen por qué adscribirse a una ideología política concreta.
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