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Leyendas y curiosidades del callejero de Madrid: entre Arenal y el pasadizo del Panecillo

Unas botas de gato, un arroyo seco en verano, un león enjaulado, las huertas cerca de Gran Vía, un asesino en la guardia real, la búsqueda de prostitutas a las que salvar su alma y los pasadizos en los que conseguir unas pasas y un panecillo que llevarse a la boca. Las leyendas que anteceden al nombre de las calles de la capital están servidas. Entre el mito y la verdad, nadie las puede corroborar ni negar. Pasen y lean una mínima aproximación al porqué del nombre de aquellos lugares por los que transitamos día tras día y que siempre pasaron desapercibidos.

Iglesia de San Ginés (Madrid).- Iglesia de San Ginés
Iglesia de San Ginés (Madrid).- Iglesia de San Ginés

El callejón del Gato es la primera parada de este particular viaje. Es uno de los enclaves que Carlos Ibares aborda en su recién publicado Madrid en 300 historias (La Librería, 2026). Como apunta este profesional de la electromedicina y aficionado al estudio de la ciudad, la leyenda cuenta que el cardenal Cisneros regaló unas botas al Gran Capitán, el noble y militar Gonzalo Fernández de Córdoba. “Estaban hechas con piel de gato, pero no bien curtidas. Cuando el Gran Capitán se las ponía, la imagen era lamentable y todos los gatos de las proximidades iban tras él”, relata.

Sin embargo, se sabe que en 1918 el ayuntamiento decidió dedicar esta calle del barrio de Las Letras a Juan Álvarez Gato, un escritor que vivió en el barrio de las Letras. También es la calle conocida desde principios del siglo XX por ubicarse en ella un almacén de espejos. Como publicidad, en la fachada tenían un espejo cóncavo y otro convexo, que deformaban las figuras. “Incluso aquellos espejos aparecen mencionados en Luces de Bohemia de Ramón María del Valle-Inclán”, completa Ibares.

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