Unas 15 personas se encargan de desempolvar un lejano pasado entre restos de pinturas milenarias, arcilla, espátulas, pinceles y piedra. Desempeñan su labor en la villa romana de Complutum, génesis de la actual Alcalá de Henares, donde continúan apareciendo restos de lo que un día llegó a ser una de las ciudades más importantes del centro peninsular. Los trabajos de construcción y excavación siguen su curso: gracias a ellos continúan apareciendo esqueletos de neonatos que en su día fueron ofrendas a los dioses, materiales cotidianos como agujas y pequeños instrumentos de metal y, sobre todo, centenares de restos de aquellos frescos que hace siglos decoraron los diferentes edificios de la ciudad romana.
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| Restos de la ciudad de Complutum. (G.M.) |
En realidad, todo empezó a finales de los años 70, explica Sebastián Rascón, arqueólogo municipal y director de la actual intervención. Casi de manera continuada, durante estas décadas no han cesado los trabajos para reconstruir la ciudad romana. Nadie como él conoce el pasado del lugar: “Complutum fue una de las principales ciudades del centro de Hispania, parece que fomentada, promovida y desarrollada directamente desde Roma. Fue una ciudad privilegiada con un núcleo arquitectónico principal y un territorio más o menos amplio que llegó hasta Guadalajara”. Los zapatos de Rascón pisan, con sumo cuidado, los restos de Complutum, ciudad administrativa en la que el Imperio Romano controlaba el territorio a nivel jurídico y de gobernanza.
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