Un pegaso en la plaza de San Cristóbal en Ciudad Pegaso. Flechas talladas en el suelo disparadas por Diana y su arco en la Gran Vía. Un gato que juega con un botellín de cerveza en la plaza de Alfredo Mahou. Versos de Lorca cincelados en Villa de Vallecas. Un imperdible en la plaza de Pontejos. Un ramo de cebada en la plaza de la Cebada. Herraduras frente al Teatro María Guerrero. Las máscaras de la tragedia y la comedia en la piedra de la plaza de Tamayo y Baus.

Todos estos símbolos que a cualquier ciudadano le sorprenderían están realizados en el mismo lugar: el Taller de Cantería de la Casa de Campo, ubicado en las antiguas caballerizas de Alfonso XIII y construidas entre 1917 y 1922 para el alojamiento de caballos y personal del rey. Este servicio municipal se encarga de tratar y restaurar el material pétreo de la capital, pero también de elaborar piezas singulares y placas conmemorativas. En él trabajan unos cuatro canteros que cincelan la piedra junto a otros trabajadores dedicados a la gestión.
El Ayuntamiento de Madrid proyecta para la segunda mitad de 2027 el fin de la segunda fase, con 3,7 millones de euros de inversión, de la reforma integral que experimenta el complejo. "Solo es una idea, pero quizá creemos una escuela de canteros", introduce Pablo Usán, responsable del taller y subdirector general de Conservación de Vías Públicas.
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