En Arganda del Rey están de celebración. Los trenes históricos que atesora la asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) cumplen un siglo de vida. Gracias a la restauración realizada por los voluntarios de la entidad, dos máquinas expulsan su vapor cada otoño y tiran de los coches centenarios que les siguen. Este 2026, la temporada del único tren con tracción a vapor de la Comunidad de Madrid y uno de los pocos en funcionamiento en todo el país comenzará el 3 de octubre. El tren de Arganda, que pita más que anda, como se suele decir, vuelve a rodar por esta línea construida en 1886, hace 140 años.

La línea se levantó hace casi siglo y medio para transportar materiales de construcción con, originalmente, 27 kilómetros de longitud. Con el paso de los años fue prolongándose hasta alcanzar 161 kilómetros y 27 estaciones, con cabecera en la estación madrileña del Niño Jesús y final en Alocén (Guadalajara). También llevó pasajeros, hasta 1953, e hizo lo propio con el correo. “Luego lo dejaron otra vez solo para mercancías, hasta mediados de los años 60”, comenta Luis Peña, tesorero de CIFVM. Este montador de vídeo de TVE, ya jubilado, al que desde pequeño le han gustado los trenes, recalca que 1997 fue el último año en que estas vías fueron explotadas industrialmente.
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