Techos que se caen, malos olores, pasillos cerrados, aulas encharcadas y cuatro grupos reubicados en espacios minúsculos que imposibilitan el normal aprendizaje del estudiantado. Esta es la realidad con la que conviven los 120 niños y niñas de 3 a 12 años que acuden día tras día al CEIP Asunción de Nuestra Señora, en Pozuelo de Alarcón. Reformado en 2018, las primeras goteras aparecieron dos años después. Tras seis años de desperfectos en los que el Ayuntamiento, dueño del edificio, tan solo ha brindado apoyo simbólico, la dirección y los familiares del estudiantado no aguantan más: “Los niños tienen sus derechos y no pueden estar ocho horas con goteras a sus espaldas”. El Consistorio responde que ya ha adjudicado las obras para solucionar los problemas, que comenzarán cuando deje de llover, aseguran.

Inaugurado en 1974, más de medio siglo después este colegio pozuelero pasa por sus horas más bajas. El peligro es patente en un 25% del centro, ahora clausurado para evitar desgracias mayores. Fuentes cercanas a la dirección afirman a elDiario.es que, tras casi tres años de quejas continuas, tanto el Ayuntamiento de la localidad, con Almudena Ruiz como concejala de Educación, como el director de área territorial de la Comunidad de Madrid, José Macías, solo les han trasmitido un apoyo verbal y promesas que se han ido cronificando en el tiempo, pero nunca cumplidas.
La situación era tan preocupante que incluso prevención de riesgos laborales de la Comunidad entró en juego. “Su asesoramiento se basó en decir que se impidiera el paso de niños y profesores a las aulas afectadas”, aseguran estas mismas fuentes. A día de hoy, la afectación ha llegado a todo un ala de este pequeño centro, en el que cada día intentan enseñar y educar a chavales de 30 nacionalidades diferentes, insertado en el casco antiguo de la localidad y compuesto mayoritariamente por migrantes que trabajan en el sector servicios o sirviendo en otras casas.
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