Un barrio poblado por un irreductible vecindario resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que les hace invencibles: la solidaridad. Así podría empezar el cómic que el recién fallecido Albert Uderzo escribiría en Lavapiés, donde el trabajo común de casi un centenar de vecinos se ha erigido como faro guía de la ayuda entre iguales brindando un complemento a la cesta de la compra a más de 500 familias que lo necesitan de este barrio madrileño. Una pequeña iniciativa del Club Deportivo Dragones que ha terminado por confluir en la plataforma Lavapiés Cuidando del barrio (La CuBa), tal y como han llamado al proyecto sus participantes.
Para ella tienen preparada verduras, pollo, pescado, galletas, leche, yogures y pasta, aunque algunos otros alimentos no sobresalen tanto de los pequeños sacos que trae preparados para la ocasión. Esta paraguaya vive sola con su hijo de 3 años, y antes de la crisis económica trabajaba en Serrano, limpiando tiendas, "donde la gente no sufre y la calderilla es a partir de 3.000 euros", ironiza, aunque no tanto, esta madre soltera.
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