Por extraño que parezca, no todo está escrito sobre el Museo del Prado. Modular la perspectiva con la que se leen las obras de los más prestigiosos artistas de todos los tiempos hace que los relatos rocen lo inabarcable. Ahora, Sonia Taravilla da un paso más en ese infinito que define a la galería con la publicación de Madrid en el Prado (Espasa, 2026). Esta técnica de museos estatales nos adentra en una peculiar historia a través de los cuadros que cuentan las grandes hazañas de la capital, sus personajes más ilustres, sus fiestas populares, hasta aquel Madrid ya desaparecido. Además, hay espacio para los acontecimientos que, por desgracia, ha vivido el museo a lo largo de sus más de dos siglos de vida.

La idea de escribir sobre Madrid y utilizar las obras más sobresalientes del Prado para hacerlo llevaba rondando la cabeza de Taravilla muchos años. “Reflejo aquellas escenas que me han parecido más interesantes”, introduce la autora de la bitácora bajo el nombre de El Sereno de Madrid (@Unsereno). No ha sido fácil decantarse por los más de 30 pasajes que la especialista, licenciada en Humanidades, ha elegido para engrosar esta cuidada monografía de casi 300 páginas.
Los acontecimientos históricos de Madrid en el Prado protagonizan el primer capítulo, en el que Taravilla menciona obras que van desde 1622, con el asesinato del conde de Villamediana, inmortalizado por Manuel Castellano, hasta la inauguración de la propia pinacoteca y sus primeros años a partir de 1819. Entre medias, testigos inmortalizados sobre lienzos del incendio del Real Alcázar en la Nochebuena de 1734, el motín de Esquilache en 1766, los levantamientos contra los franceses de 1808 y la hambruna que asoló la ciudad en 1811 y 1812.
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