Despidos disciplinarios injustificados antes de las elecciones sindicales, ERE continuos en los que los empleados pugnan por salir de la empresa y congelación o bajada de sueldos mientras los beneficios de la compañía aumentan. Esas son las principales denuncias que el sindicato Fuerza Independiente y Sindical de Trabajadores (FIST) realiza sobre Concentrix, una empresa con diversas sedes en el país que congrega a unos 5.000 teleoperadores. Ahora, pugnan en los tribunales para revertir estas decisiones que, según advierten, están encaminadas a menoscabar el poder de la plantilla ante las acometidas de la dirección.

Miguel Ángel Bachs llegó a la compañía en septiembre de 2016. Cansado de la inacción, tal y como la denomina, de los sindicatos mayoritarios, junto a varios compañeros decidió fundar la FIST, central formada al completo por teleoperadores. “La represión sindical se materializa en sanciones, despidos, boicot activo de las elecciones sindicales y hasta demandas por huelga ilegal en las que nos piden miles de euros tras acusaciones de daños y perjuicios”, ilustra este gestor telefónico afincado en Barcelona.
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