La plaza que no es plaza. Este es uno de los principales diagnósticos que diversos expertos apuntan si se les pregunta cómo mejorar Plaza de Castilla. Este nodo de comunicación al norte de Madrid se ha configurado como un espacio repleto de tráfico, donde la saturación urbanística y automovilística no deja lugar para el encuentro y el esparcimiento, como se espera de cualquier plaza. Con la puesta en marcha de Madrid Nuevo Norte, los especialistas defienden la reconceptualización de este enclave que pasaría por buscar alternativas al transporte privado, renovar el intercambiador y quitar el faraónico pirulí de Calatrava del centro de la glorieta.

El vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectura de Madrid (COAM) Pablo Olalquiaga recuerda que la Plaza de Castilla surgió del ensanche de la capital tras la extensión de la Castellana. “Ni siquiera se trata de una plaza, si nos atenemos a términos urbanísticos, sino una gran glorieta que supone un cruce central en el norte de la ciudad”, afirma. Los demás expertos consultados coinciden en este punto de partida.
En Plaza de Castilla no se sigue ningún tipo de estrategia a nivel urbano: ni todos los edificios están orientados a un mismo lugar, como sucede en la Puerta del Sol, ni tienen la misma morfología y, ni mucho menos, crean una trama urbana pensada para conformar un espacio de recreo, como sucede en las plazas.
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