El periodista Antonio Villarreal se ha sumergido durante meses en un mundo tan abierto al exterior como opaco en su fuero interno. Las tertulias políticas, radiofónicas y televisivas se han convertido en ese runrún de fondo capaz de modular la opinión de millones de personas. Quiénes ponen y quitan a los tertulianos, cómo se eligen los temas a tratar, hasta qué punto esas voces opinadoras sustituyen a las gargantas informativas son algunas preguntas que ahora encuentran una respuesta en su libro ‘Tertulianos. Un viaje a la industria de la opinión en España’ (Península, 2026), una de las mayores investigaciones al respecto.

¿Sabías que en dos semanas aparecieron más de 300 tertulianos diferentes en cuatro canales de televisión y cuatro emisoras de radio? ¿Y que Pedro J. Ramírez llegó a cobrar 6.000 euros por intervenir en el programa 59 segundos? En esta conversación, Villarreal desgrana los secretos de una industria barata para los medios, pero cara para la calidad del debate público.
Afirma que, a día de hoy, “la unidad mínima de información ya no es la noticia, sino una opinión cualquiera”. ¿Cómo hemos llegado hasta este punto?
Vivimos tiempos en los que la actualidad no descansa; continuamente pasan cosas y buscamos reacciones. Simplemente la información no llega para cubrirlo todo. Las noticias contrastadas son difíciles de hacer, lleva tiempo y cuesta dinero. La opinión es rápida y barata, por eso se ha convertido en un sustituto tan eficaz.
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