Lo primero que llama la atención es el vaho saliendo por la parte superior de las mascarillas. Eran las tres y media de la tarde y, en apenas media hora, el frío ya entumecía pies y manos. Entre unos cortes de electricidad y otros ya llevan tres meses sin luz y los estragos son palpables: los problemas para asearse con agua caliente hacen que los chavales tengan vergüenza a la hora de acudir a la escuela, la ropa que lavan a mano tarda en secarse hasta una semana, cuesta mantener a la temperatura adecuada los medicamentos que antes tendrían que guardarse en la nevera y pasar las noches en las que la temperatura ronda los 0 grados sin tiritar se torna complicado. En estos momentos, las personas afectadas por los cortes de luz se sitúan en 4.610, entre las que se incluyen 1.812 menores. Todos ellos y todas ellas, sin electricidad desde mediados de octubre.
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| Mural pintado a la entrada del Sector V de la Cañada real. — Guillermo Martínez |
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