Hay ocasiones en las que un escenario se queda pequeño. Pequeño para mirar al pasado, pequeño para imaginar un futuro, pequeño para sufrir en tus propias carnes el presente. Sin embargo, en Un verano por metro cuadrado ocurre todo lo contrario. La compañía 7 Minutos de Gloria ha conseguido materializar en algo menos de hora y media todo un trabajo de arqueología de la memoria que les ha llevado tres años de preparación y que se podrá disfrutar en diferentes fechas hasta mayo en el Teatro del Barrio de Lavapiés, en Madrid.

Son estrellas que miran a Cerro Belmonte, el barrio que se independizó de la capital en 1990 y hasta pudo ser asilado en Cuba como respuesta al enésimo proyecto de especulación urbanística auspiciado por el Ayuntamiento. Pero también son estrellas que iluminan un presente de lucha y resistencia, de conciencia y consciencia barrial, guiadas por la promesa de nunca dejar de prometerse a sí mismas un futuro mejor.
Les dijeron que formaban parte de una Bolsa de Deterioro Urbano. El alcalde del momento, Agustín Rodríguez Sahagún, así lo anunciaba a bombo y platillo, como se hacían siempre esas cosas. En medio, algo más de 200 vecinos que decidieron resistir. Eran sus casas. Era su territorio. Era su vida, la misma que quisieron arrebatarles mediante un proceso de expropiación forzosa para construir chalés unifamiliares. El norte de la capital no estaba hecho para ellos. A cambio, les ofrecían pisos en ensanches como Vicálvaro, Villaverde y Moratalaz. Pisos nuevos, pero sin su gente.
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