No solo se trata de los errores que la edición de Tiempo de silencio arrastra desde su publicación en 1962, sino del esfuerzo por parte de los herederos de Luis Martín-Santos de evitar la publicación de ciertos pasajes de una biografía a cambio de autorizar la publicación de citas y documentos inéditos regidos aún bajo los derechos de autor. Los movimientos de Rocío y Luis Martín-Santos Laffón respecto a la obra de su padre dejan tras de sí varias polémicas en las que la legalidad se cruza con el derecho y el interés general de la sociedad al acceso a la cultura, según los especialistas.

La obra magna de Martín-Santos se publicó en la editorial Seix Barral después de que la censura franquista eliminara algunos pasajes. “Cuando la publicaron, se basaron en la copia mecanográfica del manuscrito, plagada de errores y equivocaciones”, dice Alfonso Rey, profesor emérito de Literatura Española en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y estudioso que lleva cuatro décadas analizando dicha novela.
En aquel momento, el escritor, natural del protectorado español de Marruecos, no tuvo ocasión de ir a Barcelona y no llegó a corregir las galeradas a tiempo. Para la segunda edición, “algo más esmerada”, según Rey, ya había fallecido el autor, también reconocido por sus contribuciones a la psiquiatría. “Y así es como ha llegado hasta nuestros días una edición con defectos que nunca se han enmendado”, añade. En 2014, apareció en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares el manuscrito. Según el profesor universitario, se demostró que “la impresión inicial fue más defectuosa de lo que se creía”.
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